En este lugar, la fauna no conoce de fronteras y esto representa un reto. Por un lado, los esfuerzos de conservación deben ser regionales si se quiere contrarrestar la fragmentación de hábitat. Por eso, los países forman parte del Corredor Biológico Mesoamericano, cuyo fin es preservar las rutas de migración de las especies y la trasmisión de flujo genético que garantice su sobrevivencia.
La segunda razón es que estas áreas son motor de desarrollo para comunidades que están en el olvido de las políticas públicas. El turismo, uno en armonía con el ambiente, se está convirtiendo en una alternativa sostenible tanto en lo económico como en el tiempo para combatir la pobreza y el desempleo.
Maquenque tiene una de las mayores